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Las elevadas temperaturas generadas cuando el motor del carro está en funcionamiento pueden provocar un calentamiento excesivo del mismo.

Este líquido es un compuesto de etilenglicol que ayuda a que el motor no sufra un recalentamiento.

Gracias a su presencia en el circuito interno, el motor podrá mantenerse con temperaturas estables y adecuadas para su óptimo funcionamiento. Dichas temperaturas suelen estar alrededor de los 90 grados.

Además de evitar sobrecalentamientos del motor, el líquido refrigerante evita efectos contrarios, es decir, evita que las piezas se congelen en invierno al ser capaz de aguantar bajas temperaturas.

Otras de sus funciones es actuar como lubricante y limpiar y proteger de la oxidación a las piezas del sistema de refrigeración gracias a sus propiedades anticorrosivas.

Por otro lado, algunos expertos indican que sustituir el líquido refrigerante por agua no es malo para el vehículo pero debido a su contenido en cal, podría llegar a ser dañino.

En Interamericana te recomendamos que en el caso de optar por agua, debe usarse mejor agua destilada, aunque hay que tener presente que cualquier tipo de agua, al final puede provocar corrosión en las cañerías, además de afectar a las mangueras y cámaras del motor, debido al oxigeno que posee, la presión y el calor que produce.

Asimismo, recuerden que el agua a cero grados se congela y se evapora a los cien, mientras que el líquido refrigerante, al ser un producto químico, es más aconsejable para equilibrar la temperatura sin dañar el motor.

 

Extraído de Guia Repuestos